viernes, 11 de marzo de 2016

¡MI COCHE!...

cuidado no todo en la vida es lo que parece

(Fotos adquiridas en google)


¡Mi citroen picasso!

Queridos lectores:

Esta semana en mi mente da vueltas la palabra desánimo ¿por qué será?
La palabra desánimo según la RAE significa: desaliento, falta de ilusión o ánimo. Este es un estado que todos en muchas ocasiones padecemos, bien porque estamos cansados; bien porque alguien se dedicó a transmitirnos su negatividad; por miedo a equivocarnos, a ser juzgados o a fracasar; por sentirnos enfermos; por hallarnos ignorados, etc... Estoy segura queridos lectores que todos conocemos bien este estado.

En estos días algo me quedó muy claro, si en los proyectos de tu vida está Dios detrás respaldándote, nada ni nadie repito,  nada ni nadie podrá aportar ni un ápice para desanimarte o desalentarte, ¡GRACIAS DIOS!
Con esta seguridad todo cambia y sucede justo lo contrario de ese estado, viene EL ÁNIMO, EL EMPEÑO, EL DENUEDO, EL BRÍO, EL ESFUERZO, LA ENERGÍA, LA RESOLUCIÓN... ¡Que bien me siento!                                      
     
Ayer justamente me acordé de una anécdota muy simpática que voy a contaros. Un día cualquiera de hace unos años decidimos viajar a mi tierra (Mérida) para ver a la familia. Y pasamos a un centro comercial a comprar algunas cositas para el viaje. Mi esposo y mi hijo se quedaron en el coche, y mi hija y yo pasamos a comprar. Al terminar, volvimos de nuevo al mismo lugar donde creíamos que estarían esperando; ahí estaba el citroen picaso ¡siii eso parecía!, preparado para salir zumbando ¡siii eso creía yo!                                   

Mi hija se metió en el coche, se sentó, y se colocó el cinturón. Yo procedí a abrir el maletero para guardar la compra, de repente pensé ¡que raro quien habrá puesto una manta en el maletero!
Miré hacia dentro y vi: a mi hija, a una abuelita, a otra niña y un señor al volante que no era mi marido... sin disculparme ni nada cerré el maletero y tan solo le dije a mi pequeña: sal del coche que este no es el nuestro, la niña se bajó muy seria y yo muerta de vergüenza y furia a la vez, exclamé ¡donde está este hombre! 
Mira, cuando reaccioné y recordé las caras de esas personas creí que moriría de la risa, viajamos todo el trayecto riendo sin parar.

Y esto no queda ahí, pues como somos una familia sincronizada (despistada se podría decir más bien), hemos tenido varias anécdotas  de esta índole en distintas ocasiones, como por ejemplo: intentar abrir coches que no son nuestros, e incluso llegar a abrir uno y acceder al habitáculo como le ocurrió a mi esposo,  JA JA JA ¡somos un caso!.
Y como de toda aventura hay que aprender, en este suceso la enseñanza está en... ¡¡¡cuidado!!! no todo en la vida es lo que parece.

Hoy estamos de celebración, mil entradas en mi blog en tan solo una semana, ¡gracias por hacerlo posible!




Queridos lectores aquí llegó su fin, buena semana y gracias por vuestro tiempo
chao, chao, chao...