lunes, 17 de septiembre de 2018

¡Hay Esperanza!



¡Hay Esperanza!

El mundo se desploma como jugador que ha llevado su fuerte corazón al límite. Los médicos lo intentan reanimar pero ya no hay vuelta atrás, su frágil corazón ha decidido no latir más...
El mundo está enfermo, la tierra clama por toda la sangre que el hombre derrama.

En el siglo veintiuno donde muchos creen que hemos progresado, el retroceso es evidente y la autodestrucción se apresura a paso agigantado. 
No te engañes dejando este pensamiento para otro momento;
No actúes como las grandes compañías que se mueven por intereses mezquinos, por intereses lucrativos, y que para enriquecer a unos pocos sacrifican a muchos.
No mires a otro lado como si no fuera asunto tuyo, yo lo hice también por mucho tiempo; me cargaba de argumentos para aliviar el dolor que ello causaba en mi corazón.

Gritos, violencia, maltratos, raptos y homicidios son los titulares de nuestros reporteros; el mal se ha desatado donde quiera que miremos.
¿Sientes el dolor? 
¡La tierra gime!
Y yo me pregunto... ¿Hay esperanza?

Si, ¡Hay Esperanza!

Esperanza en aquel que nos amó hasta la muerte.
Esperanza en aquel que es “El Camino, la Verdad y la Vida”.
Esperanza en El que viene pronto: 

¡Cristo viene en las nubes!
Todos lo verán, incluso los que lo traspasaron;
y todos los pueblos del mundo
harán duelo por él.
Sí, amén.

«Yo soy el alfa y la omega,» dice el Señor, 
el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Secará todas las lágrimas de ellos, y ya no habrá muerte, 
ni llanto, ni lamento, ni dolor; 
porque todo lo que antes existía ha dejado de existir.»

(Apocalipsis 1: 7 y 8; 21: 4)

¡HAY ESPERANZA!

María Soraya