viernes, 17 de junio de 2016

¡BIENVENIDO VERANITO!

veranito,vacaciones











(Foto adquirida en google)


"Bienvenido seas veranito"
 


QUERIDOS LECTORES:
 
¿Cómo les fue?
Yo me encuentro bastante cansada, el calor tan repentino le hace mucho daño a mi parte física, aunque al mismo tiempo me encanta el veranillo...
En este post me pregunto... ¿qué podría contaros?
¡Ya sé!... voy a hablaros sobre las estaciones del año, tema que a mi me parece muy interesante, y que posiblemente pasa desapercibido a pesar de vivir en nuestras propias carnes sus cambios.
 

Pues bien, Los cambios de clima en diferentes épocas del año reciben el nombre de estaciones. Éstas son:  primavera,  verano,  otoño invierno. Las estaciones existen debido a la manera en que la Tierra gira alrededor del Sol y la inclinación de su eje. ¡Aunque no lo notes!, la Tierra se mueve constantemente y sus movimientos son de rotación (movimiento que hace la Tierra en un día, o sea cada 24 horas, dando una vuelta completa sobre sí misma) y de traslación (movimiento que hace la tierra alrededor del Sol, a lo largo de un año). La Tierra está inclinada sobre su eje y durante este recorrido alrededor del sol sus diferentes zonas reciben una diversa intensidad de la luz solar: más fuerte cuando está más cerca del sol y más débil cuando está más lejos. En las regiones ecuatoriales de la tierra (donde pasa el paralelo 0°) las estaciones son sólo dos: la estación seca y la estación lluviosa.



¿Sabías qué?... El equinoccio 

Es cuando los dos polos se encuentran a la misma distancia del sol, esto ocurre dos veces al año: entre el 20-21 de marzo que corresponde al equinoccio de primavera, y entre el 22-23 de septiembre que corresponde al equinoccio de otoño. Cuando se producen los equinoccios, el día tiene la misma duración que la noche en todos los lugares de la tierra. Es en el equinoccio donde se producen los cambios estacionales de invierno a primavera, y de verano a otoño.


¿Sabías qué?... El solsticio 

Es la época del año en que el ecuador se halla más lejos del sol, el solsticio de verano acontece entre el 21-22 de junio y es el día más largo y la noche más corta de todo el año. Por el contrario, en el solsticio de invierno, entre el 21-22 de diciembre, es el día más corto y la noche más larga del año. Es en el solsticio donde se producen los cambios estacionales de primavera a verano, y de otoño a invierno.

Como seres humanos que procedemos de la tierra, como en la biblia se nos enseña en Génesis 2:7 "Entonces Dios el Señor formó al hombre de la tierra misma, y sopló en su nariz y le dio vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente", todos los cambios que se producen en dicha tierra nos afectan.

Con el viento nos ponemos irritables y nos volvemos algo más alérgicos. Pero hay que diferenciar entre vientos cálidos y fríos: los primeros provocan jaquecas, migrañas, dificultad para concentrarse y memorizar e incluso más accidentes de tráfico; Si el viento que sopla es, por el contrario, frío tendremos más necesidad de ir al baño, respiraremos peor y aumentarán los trastornos circulatorios porque nuestro sistema parasimpático cerebral estará sobre-estimulado.

Con la lluvia la atmósfera está cargada de iones positivos, por lo que estamos más irritables y nerviosos, con los miembros agarrotados, falta de concentración, dolor de cabeza, ronquera y congestión nasal, además de que aumenta nuestra presión arterial. Una vez que la tormenta descarga, vuelven los iones negativos y nuestro organismo segrega la cantidad idónea de serotonina, la hormona del bienestar. También se ha comprobado que, tras la lluvia, nuestras heridas cicatrizan mejor.

Con el calor es normal que nuestra tensión y nuestra glucosa bajen, que nos sintamos sin energía y suframos migrañas, conjuntivitis y alergias, además de falta de atención. Esa “relajación” hace que percibamos los riesgos como menores.

Con el frío aumentan las bronquitis, las úlceras, los dolores poliartríticos, la ciática o el lumbago… Pero si el frío se acompaña de una humedad alta (el aire contiene más vapor de agua) y de baja presión atmosférica, hay que tener cuidado con el corazón porque se generan más infartos.

Con las bajas presiones (suele ocurrir cuando sopla un aire cálido) los huesos duelen más y los trastornos digestivos están a la orden del día, así como los respiratorios y los circulatorios. Incluso, se ha comprobado que cuando se producen variaciones bruscas de presión atmosférica, se originan más ictus o accidentes cerebro-vasculares.

Sin embargo, cada uno de los factores ambientales en su total armonía son completamente necesarios para el buen funcionamiento de la vida.

Todo ello recogido de varios estudios, y cada situación depende de cada ser humano, estas situaciones no se da en todos.

IMPRESIONANTE ¿verdad?

Miren, con todos mis respetos hacia los que creen en según que corrientes filosóficas sobre los orígenes del mundo, para mi es imposible pensar que esto es producto de la casualidad o la espontaneidad, la razón me lleva    

AL CREADOR.

"En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra." (Génesis 1:1)

"El cielo y la tierra, y todo lo que hay en ellos, quedaron terminados"

(Génesis 2:1)


Bueno amigos, espero que una vez más os haya resultado interesante y ameno, gracias por leerme y chao, chao, chao